¿Cómo valorar si un ejercicio de meditación es bueno o no?
Por Alan Wallace

Me gustaría dar un consejo procedente de generaciones y generaciones de personas contemplativas, que es: cuanto te estés empeñando en un ejercicio meditativo de cualquier tipo, es una tendencia natural valorar el ejercicio, hasta qué punto está yendo bien, si es un buen ejercicio, un mal ejercicio, en términos de como te sientes cuando estás meditando. ¿Te sientes mejor? ¿Más tranquilo? ¿Más feliz? ¿Bien aventurado? Es muy fácil hacer esto. Pero es una manera muy superficial de valorar el ejercicio. Es como si una persona sedentaria, fuera de forma, y con muy poca resistencia, fuerza etc., va a un gimnasio y valora los ejercicios basándose en como se siente cuando se ejercita. Si acudes a un gimnasio y tienes un entrenador, si lo haces regularmente, espera un mes para valorar si esta selección de ejercicios o el régimen es bueno para ti. Pero no el primer día, ni después de la primera semana, esto es poco tiempo. Después de un mes yendo regularmente al gimnasio, tal vez tres veces a la semana, si no sientes ninguna mejora, si no consigues el cambio que quieres, entonces probablemente deberías buscar otro gimnasio, entrenador o ejercicio.
Si buscas no solo tener una buena experiencia con la meditación — y es muy fácil buscar esto — puedes tener muchas experiencias con cosas que requieren mucho menos esfuerzo. Si quieres concretizar un cambio significativo y sostenible, el criterio real para valorar "este tipo de meditación frente al otro" es: ¿Cómo el ejercicio te influye cuando no estás sobre el cojín? Cómo es la cualidad del ejercicio cuando estás sobre el cojín, pero más importante, como es durante el tiempo que no estás sobre él. Y, según pasen las semanas, descubres una mejora y una transformación significativa en términos de los "tres grupos alimenticios": mayor equilibrio de la atención, mayor comprensión interior, cognitiva, mayor apertura de corazón etc. Un mes es una cantidad de tiempo razonable.
Es muy fácil, una vez más, valorar la meditación basándose en como te sientes bien cuando estás meditando, pero esta no es una valoración muy útil. (...) Cuando estés sentado para meditar, verifica cual es la cualidad de su mente, cual es el grado de equilibrio mental, antes de empezar. La cosa más importante es que cuando llegas al final de la sesión no tengas un tipo de modelo abstracto o un modelo "perfecto" independiente, "este ejercicio fue bueno, este no lo fue", porque esto no es útil. Al contrario, considera el grado de equilibrio mental con el que empezaste y si al final hubo alguna mejora. ¿Estás más equilibrado? O al menos, ¿estás un poco más relajado? ¿O el corazón está un poco más abierto? Y así sucesivamente.
Pero no esperes a que todo esté bien antes de empezar a meditar. Es normal que pienses: "Estoy muy nervioso", "Estoy muy estresado", "Estoy muy cansado", "Estoy muy ocupado", "Estoy lo que sea, y por eso no voy a meditar." Y entonces meditas y descubres que todo fue realmente mal. "Mi mente estaba nerviosa todo el tiempo." A lo mejor lo estaba, pero es como si dijeses: "Estoy muy enfermo. No voy a tomarme la medicina." Pues justamente es en ese momento en el que más necesitas la medicina, ¿verdad? Ten un abordaje gentil, perspicaz, de ámbito general, y no tengas solo una idea preconcebida: "Esta es una buena meditación; esta es una mala meditación", siguiendo una idea que has visto en la prensa de que hay algo llamado "estado meditativo".
Texto transcrito de un retiro dirigido por el profesor Alan Wallace en Australia en 2015.